Escalera
© Mariana Aran

Aunque te apaguen la luz
sé que sabés caminar
desde el cielo hasta la tierra
en tu rayuela.
Y si frenás o seguís,
tirás la piedra o volvés
sé que no te arrepentís
por más que duela.

Es difícil comprender
que no saltás sin pensar,
porque tu risa infantil
te condena.
Pero podría jurar
que razonás a pulmón,
con la brújula en el alma
y en las venas.

Aunque te pinten de gris
vos te tornás arlequín,
como un rayo
que a la sombra se le cuela.
Y si no ven tu fulgor
es que no saben mirar,
o no entienden que tu magia
es verdadera.

¿Qué te pueden criticar
los que no saben volar?
si tus alas no conocen
las fronteras.
No es que no tengas raíz,
es que tenés, además,
muchas nubes que alcanzar
con tu escalera.

Sos tan aguda y mordaz
y tan ingenua y pueril
(mitad capullo,
mitad, flor entera)
que me asombra comprobar
que sos la nena que fui
y la tipa que tal vez
nunca sea.