Contemplar la obra de Pilar Sala significa viajar a un mundo sin fronteras ni límites, pero no exento de realidad. Es casi una forma de ver y describir la vida, poetizándola, haciéndola más humana y agradable, incluso divertida. Es arte naïf con palabras mayúsculas, pero distinto, original, personal.

La pintura de Pilar Sala, fresca, muy elaborada, meticulosa, impregnada de surrealismo y, en ocasiones, casi barroca, nos habla de una mujer fuerte, dinámica, emprendedora, capaz de abarcar grandes espacios vitales y afrontar grandes retos.

Sus cuadros son mágicos. Se entra en ellos para recobrar la ilusión por la vida, para soñar fantasías, para volver a la infancia y vivir un mundo utópico o para enamorarse con la belleza amable de su arte complejo y sencillo a la vez.

Gracias Pilar por recordarnos que en nuestro interior aún somos niños. Joan Grau - Genialart -